Un violento atentado ocurrido en la tarde del sábado en Tavaí, Caazapá, dejó dos muertos y cuatro heridos y tendría como trasfondo una disputa entre grupos criminales. La Policía sospecha que el ataque habría sido ordenado por Felipe Santiago Acosta Riveros, alias “Macho”, considerado actualmente el criminal más buscado del Paraguay.
El ataque se produjo alrededor de las 18:15 frente a un lavadero de vehículos ubicado en el barrio San Roque, cerca de la rotonda de Tavaí. Un grupo de aproximadamente seis hombres se encontraba consumiendo bebidas alcohólicas junto a un automóvil cuando aparecieron dos sujetos a bordo de una motocicleta.
El acompañante descendió portando aparentemente un fusil AR-15, calibre 5.56, y abrió fuego en ráfagas contra el grupo. Justo Pastor Bogado Ortigoza, de 29 años, cayó muerto durante los primeros disparos, mientras los demás corrieron buscando refugio.
Sin embargo, uno de los atacados logró reaccionar, sacó una pistola y disparó contra el fusilero, quien cayó gravemente herido. Su cómplice, que conducía la motocicleta, decidió abandonarlo y escapó rápidamente del lugar.
El presunto sicario abatido fue identificado como Julio César Ortega Servián, de 26 años, oriundo de la colonia Brítez Cue, distrito de Yby Pytá, Canindeyú. Imágenes de circuito cerrado muestran que, una vez caído, algunos de los sobrevivientes se acercaron, le quitaron el fusil y efectuaron nuevos disparos contra él.
También resultaron heridos Marco González Acosta (38), Aureliano González Acosta (39), Julián Vega Ríos (48) y Julio César Sanabria Torales (35), alias “Julito”. Este último sería, según los investigadores, el principal objetivo del atentado y es señalado como supuesto líder de un grupo con fuerte influencia en esa región.
La principal hipótesis policial apunta ahora hacia Felipe Santiago Acosta Riveros, alias “Macho”. Los investigadores creen que “Julito” y su grupo habrían obstaculizado la instalación de la organización de Acosta Riveros en Caazapá, donde supuestamente buscó refugio después de los fuertes operativos ejecutados contra su estructura criminal en Canindeyú.
Un elemento que fortalece esta sospecha es que Julio César Ortega Servián, el sicario abatido durante el atentado, figuraba en un informe divulgado por el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) como integrante del “primer anillo de seguridad” de la estructura de “Macho”.
Para los investigadores, este vínculo refuerza la hipótesis de que el criminal más buscado del país habría ordenado eliminar a “Julito” como parte de una disputa por el control territorial. Mientras tanto, la Policía mantiene operativos para localizar al segundo sicario, quien logró escapar en motocicleta tras el fallido atentado.
