Editorial

Mujica debe demostrar que no es un mero heredero

Luego de la embriaguez por la categórica victoria electoral, ahora comienza la parte verdaderamente difícil que es gobernar bien. Y para Daniel Pereira Mujica, asumir la conducción de la Municipalidad de Ciudad del Este implica bastante más que recibir el mando de una administración políticamente consolidada alrededor de la figura de Miguel Prieto. Implica demostrar que puede construir liderazgo propio, administrar correctamente los recursos públicos y responder a una ciudad que votó por retórica.

El primer desafío será precisamente dejar de ser visto como un apéndice de la figura de Prieto y empezar a ser reconocido por sus propios resultados. El padrinazgo electoral sirve para ganar; después, son las obras, las decisiones y la conducta administrativa las que determinan si un gobierno merece continuar. Mujica tiene, por tanto, la oportunidad de convertirse en un liderazgo positivo para Ciudad del Este.

Pero para ello deberá entender que administrar una municipalidad no es administrar una agrupación política. La Municipalidad pertenece a todos los ciudadanos, incluidos quienes no votaron por él, y cada guaraní administrado tiene detrás el esfuerzo de contribuyentes que esperan servicios, infraestructura, limpieza, seguridad vial, orden urbano y transparencia. La ciudad necesita mejor administración, dejar de lado el abuso de propaganda para comenzar con generar resultados.

Ya no “pega” eso de explicar lo que supuestamente hicieron los anteriores y conformarse con lo poco se hace en el presente. Se requiere más capacidad de gestión. El tiempo de la campaña terminó y comienza el tiempo de las cuentas, los documentos, las licitaciones, las obras terminadas y los servicios que efectivamente funcionan. En ese escenario aparece la obligación de evitar que la Municipalidad se convierta en la caja chica del proyecto electoral nacional de Yo Creo.

Una cosa es que una administración municipal tenga una determinada orientación política y otra muy distinta es utilizar los recursos, la estructura, la contratación pública, la comunicación institucional o la capacidad operativa de la Municipalidad como combustible para construir candidaturas nacionales. Ciudad del Este ya ha pagado demasiados costos por confundir lo público con lo partidario.

Si Yo Creo pretende convertirse en una fuerza política con proyección nacional, deberá hacerlo con sus dirigentes, sus ideas, sus candidatos y sus propios recursos políticos. No con el presupuesto municipal de Ciudad del Este. La Municipalidad no puede ser trampolín electoral de nadie. Las “nuevas” autoridades pueden aprender de los errores ajenos y de los propios. Puede demostrar que una gestión políticamente independiente no significa necesariamente ruptura, sino madurez.

Puede reconocer lo que estuvo bien, corregir lo que estuvo mal y evitar la tentación de convertir cada crítica en una conspiración. El Este no necesita otro administrador convertido en caudillo. Necesita un intendente que comprenda que el verdadero poder está en hacer bien las cosas cuando ya no hay cámaras, caravanas ni discursos. El desafío de Daniel Pereira Mujica no es conservar la fama de Miguel Prieto, es construir la suya en base a lo debido, y útil para la generalidad.

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