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Fiebre por adelgazantes dispara el contrabando: ya los ocultan hasta en championes “tuneados”

El auge de los medicamentos adelgazantes, principalmente aquellos a base de tirzepatida, está generando nuevas y llamativas modalidades de contrabando en la Triple Frontera. La elevada demanda en Brasil llevó a traficantes a utilizar desde vehículos con compartimientos ocultos hasta championes modificados con doble fondo para intentar cruzar las ampollas.

Agentes de la Receita Federal de Foz de Yguazú volvieron a encontrar este jueves medicamentos escondidos dentro de calzados deportivos durante la inspección de un ómnibus que tenía como destino Florianópolis.

Los championes contaban con plantillas modificadas y espacios especialmente preparados para ocultar los productos. En total fueron encontradas 67 ampollas de medicamentos adelgazantes de marcas paraguayas.

En otra intervención, los fiscalizadores detectaron un pote de crema hidratante que escondía otras 20 ampollas. El paquete iba a ser enviado desde Foz de Yguazú hacia otra localidad brasileña mediante una empresa de encomiendas. Las cifras reflejan la magnitud que adquirió el negocio. Entre mayo y diciembre del año pasado fueron incautadas 7.479 unidades, mientras que hasta el 22 de julio de este año la cantidad ya alcanzaba 129.823 productos decomisados.

La tirzepatida pasó así a convertirse en uno de los artículos de mayor interés del mercado ilegal fronterizo, involucrando no solamente a pequeños contrabandistas, sino también a estructuras criminales dedicadas al tráfico, robo y falsificación.

Los métodos de ocultamiento son cada vez más variados. Las ampollas son transportadas adheridas al cuerpo, dentro de vehículos y ómnibus, mezcladas con otras mercaderías, ocultas en neumáticos y ahora incluso dentro de calzados especialmente modificados. Muchas de estas modalidades rompen completamente la cadena de frío necesaria para la correcta conservación de los medicamentos, aumentando también los riesgos para quienes posteriormente los utilizan.

La Receita Federal estima que solamente entre el 3% y el 5% de quienes cruzan el puente son sometidos a controles, escenario que facilita el paso clandestino de medicamentos y otras mercaderías hacia territorio brasileño.

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