La criminalidad volvió a golpear con fuerza en Alto Paraná y no dio tregua ni siquiera tras el reciente cambio de autoridades policiales. A pocas horas de la asunción del Comisario General Inspector, Jorge Ramón Aquino, como nuevo director de Policía del departamento, una banda de delincuentes ejecutó un millonario asalto en Ciudad del Este, llevándose un cargamento de 800 teléfonos celulares de alta gama valuados en aproximadamente 400.000 dólares. El atraco ocurrió sobre la avenida San Blas, a escasos metros del viaducto del kilómetro 4, cuando dos ciudadanos brasileños transportaban la valiosa carga con destino al barrio cerrado Paraná Country Club.
Antes de llegar a la Ruta PY07, fueron interceptados por un automóvil Toyota Premio del que descendieron al menos cuatro hombres armados con fusiles y vestidos con uniformes camuflados, simulando pertenecer a un organismo de seguridad.
Según el relato de las víctimas, los asaltantes hablaban en guaraní y español, actuaron con total coordinación y redujeron rápidamente a los ocupantes de la camioneta Chevrolet S10. Ambos fueron esposados y llevados como rehenes en el vehículo utilizado por la banda, mientras otro integrante del grupo tomó el control de la camioneta para escapar con los 800 celulares.
Minutos después, el rodado fue hallado abandonado en el kilómetro 5,5 del barrio San José. De acuerdo con los investigadores, en ese lugar los delincuentes realizaron el trasbordo de la carga a otro vehículo, presumiblemente un furgón blanco, con el que finalmente huyeron sin dejar rastros. Las víctimas fueron liberadas posteriormente, sin lesiones de gravedad.
El nuevo asalto se suma a la preocupante seguidilla de millonarios golpes registrados en Alto Paraná durante los últimos meses, una situación que precisamente motivó el relevo del anterior director policial. La llegada del Comisario Jorge Ramón Aquino se da en medio de una creciente presión por contener a organizaciones criminales que continúan operando con alto poder logístico, planificación y armamento.
Con este nuevo episodio, la delincuencia parece haber marcado desde el primer día el enorme desafío que enfrentará la nueva conducción de la Policía Nacional en el Este del país, una región donde los asaltos tipo comando y el crimen organizado siguen poniendo en jaque a las fuerzas de seguridad y generando preocupación en la ciudadanía.
