En los últimos días, la difusión en redes sociales de imágenes donde consultoras extranjeras exhiben importantes cantidades de documentos oficiales paraguayos, entre ellos admisiones temporarias, cédulas de identidad y licencias de conducir, como resultado de servicios ofrecidos a ciudadanos extranjeros, ha despertado un intenso debate sobre el rol del Estado en el control de estos procedimientos.
Más allá de la legalidad de cada trámite en particular, estas publicaciones generan una legítima preocupación respecto al grado de supervisión que ejercen las instituciones públicas sobre la expedición, administración y entrega de documentos oficiales. Se trata de instrumentos que representan la identidad jurídica de las personas y cuya emisión corresponde exclusivamente a organismos estatales, bajo estrictos procedimientos establecidos por la legislación vigente.
La utilización de estos documentos como herramienta de promoción comercial por parte de empresas privadas plantea la necesidad de que las autoridades competentes verifiquen que todas las actuaciones se ajusten plenamente al marco legal y que no existan mecanismos de intermediación que puedan afectar la transparencia, la igualdad de acceso o la confianza de la ciudadanía en las instituciones públicas.
En ese contexto, también resulta fundamental fortalecer los controles sobre las personas físicas y jurídicas que ofrecen servicios de gestoría migratoria y administrativa, especialmente cuando dichas actividades son desarrolladas por empresas o ciudadanos extranjeros dentro del territorio paraguayo. El crecimiento de este tipo de servicios exige una fiscalización permanente para garantizar que toda actividad se desarrolle conforme a la normativa nacional.
Paraguay es un país abierto a la inversión, al turismo y a la inmigración legal, principios que contribuyen al desarrollo económico y social. Sin embargo, esa apertura debe coexistir con la protección de la soberanía administrativa y con el respeto al marco jurídico nacional. Ninguna actividad privada puede sustituir funciones que corresponden exclusivamente al Estado ni desplazar el ejercicio profesional de quienes cuentan con habilitación legal para prestar estos servicios.
Los abogados, contadores y demás profesionales paraguayos poseen la formación, la matrícula y la responsabilidad jurídica necesarias para asesorar tanto a ciudadanos nacionales como extranjeros en sus trámites administrativos. Por ello, corresponde al Estado promover condiciones de competencia equitativas, evitando que estructuras de intermediación generen privilegios o percepciones de trato preferencial en el acceso a servicios públicos.
En ese sentido, resulta oportuno exhortar a la Dirección Nacional de Migraciones, al Departamento de Identificaciones de la Policía Nacional, a la Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad Vial, al Ministerio del Interior y a las demás instituciones competentes a reforzar los mecanismos de control y fiscalización. El objetivo debe ser garantizar que la expedición y entrega de documentos oficiales se realice exclusivamente en las dependencias públicas legalmente habilitadas y que todas las personas o empresas que ofrecen servicios de asistencia administrativa actúen dentro de los límites establecidos por la ley.
