Los diferentes legislativos que penosamente toca tener como representantes, no son nada más que grupos de bufones que cuestan extremadamente caro a la ciudadanía. Como ejemplo concreto se tiene en la misma ciudad donde predomina una mayoría, no es necesariamente para funciones correctas.
Una Junta municipal inoperante, inerte y genuflexa, no resulta nada raro en estos últimos tiempos para Ciudad del Este, que suma ineptitudes, en desmedro de la generalidad. Un gasto mensual multimillonario, solo para tener mayormente a marionetas, es absurdamente lamentable.
Una corporación legislativa que pierde el tiempo en nimiedades, pero que a la hora de tratar temas de verdadero interés como préstamos, ejecución presupuestaria, prefiere hacerlo con celeridad extraordinaria, o a la hora de transparentar gestiones administrativas, solo buscan persuadir con críticas hacia quienes tienen el “descaro” de pedir más detalles.
Desde personas con negros antecedentes, beodos, desviados, empresarios analfabetos, y pescadores en río revuelto, conforman la “fauna” política, por el que la ciudadanía debe aportar para pagar sus respectivos emolumentos. La esencia de lo nefasto no cambió, solo los personajes. Pero a la penosa realidad de genuflexiones manifiestas, se incrementa día a día inoperancias propias de holgazanes apegados a la fresca viruta. Van dos periodos de lo mismo, con pocos injertos.
Es injusto que una ciudad con la importancia de ésta, deba cargar el pesado peso de ineficiencias, de quienes en teoría deberían velar por el bienestar de toda la población, no de movimientos o líderes políticos. ¿Quién les paga el salario?. Una Junta cómoda, o adecuada al molde impuesto por sus mismos dirigentes, no es el obligado por las funciones propias de legisladores. Paradójicamente, quienes deberían ser contralores de la administración de toda la comunidad, más bien responden como canes amaestrados.
Se sigue en el mismo tenor, los ediles solo atinan a responder afirmativamente, cuando el “dueño del circo”, así lo requiere. Algunos que quizás no formen el mismo gusto político, y que en ocasiones se hacen llamar opositores están siempre a la pesca de algún ofrecimiento que les pueda ser provechoso, a cambio de un sometimiento a votos de proyectos o planes, sin cuestionamiento alguno, o para disimular se abstienen.
Aunque no es exclusividad solo de la Junta de Ciudad del Este, es la que se destaca por la mayoría aplastante y la defensa política hacia la intendencia. El fenómeno es de puro mercantilismo, donde concejales, diputados, y senadores, tienen el duro trabajo de recoger el dinero obtenido por la venta de sus conciencias. El bien general ni siquiera se siente en sus intenciones. Tenemos una gran mayoría de politiqueros mezquinos que fungen de legisladores.
Esta realidad lamentable, en gran parte es culpa de quienes van a las urnas solo por cumplir, o en el peor de los casos a no contrariar partidos políticos. “El pueblo tiene la autoridad que se merece”. El reflejo de una Junta “delivery”, es fruto de una mala elección de ciudadanos que aún quieren el cambio, pero que no comprenden que todo cambio debe empezar por modificar conductas y posturas de uno mismo. La obsecuente Junta Municipal debe servir de ejemplo de qué no se debe elegir. Una sociedad ávida de valores, en un futuro no muy lejano, cambiará bufones por patriotas reales.
