Editorial

Ediles poco preparados y politequeros desnaturalizan la función legislativa

En concordancia, los legislativos nacionales, departamentales y comunales, exponen un nivel lamentable de sus miembros, que en su mayoría no conoce, ni interesa por conocer de la verdadera función de ser legislador. Primordialmente centrando atención en el seno de las juntas municipales, se puede ver todo tipo de especímenes de la verdadera fauna política regional. Desde parlanchines con tendencias violentas, aprendices de “playboy”, beodos y primordialmente con poca capacidad intelectual y política.

Cada sesión de esta corporación legislativa, resulta un verdadero circo, donde defensores y detractores de autoridades, se pasan discutiendo nimiedades, y reclamando por mayores cupos para sus correligionarios. Nada tiene que ver patriotismos, o deseos de buscar un control efectivo sobre la “cosa pública”, sino presionar con fuerza para obtener réditos políticos y económicos.

La sucia manera de hacer política en base a incongruencias solo generarán retrocesos en funciones que en su esencia debería de ser primordial para el funcionamiento pleno de cualquier institución. La tarea de contralor es de extrema necesidad para la custodia de los bienes públicos, y es una base de garantía que todo será en beneficio del pueblo y no de los bolsillos de las autoridades de turno. Desvirtuar la función con maquiavelismos, denigra a la labor, y a la misma persona que lo profesa.

Buscar la correcta edificación de obras, verificar el andamiento de los proyectos, y proporcionar herramientas legales para la funcionalidad de la institución, son deberes de un concejal. La actuación debe ser siempre objetiva, y totalmente ajena a intereses personales. Tratar de hacer campañas solamente denostando contra adversarios, es la “muletilla” del inepto, y con poco fututo dentro de la verdadera política.

Aparentar ser oveja, cuando en la realidad se cubre la faceta del lobo, poco a poco va quedando al descubierto, pues aunque  “a la mona se vista de seda, mona se queda”. Todo planteamiento que tenga el único fin de perjudicar para beneficio propio, terminará de la misma manera, desvirtuándose al final. Buscar cumplir con obligaciones para el cual uno se ha candidatado, deberá ser la propuesta de un edil íntegramente preocupado con su responsabilidad. De la misma manera, tratar de llevar una correcta conducta, dentro y fuera del recinto legislativo también debe ser base de comportamiento.

Es inconcebible, que se tengan concejales que a cada evento festivo tenga que pasarse de copas, y provocar bochornos representando a sus pares oficialmente. La ingesta en exceso de alcohol es una enfermedad, y como tal necesita de tratamiento médico. La investidura de representante de comunidad debe ser respetada por sobre todo. Comprender que un buen edil no solo se pasa cuestionando, sino apoyando lo correcto, independientemente del sector que ha propuesto el proyecto o emprendimiento, es lo importante.  La madurez pasa por ser plenamente objetivos.

El hacer oposición por oposición, es una de las características de la política criolla que no colabora en nada para buscar mejores realidades a nuestro departamento o ciudad. Un mayor patriotismo pasa por el fiel cumplimiento de obligaciones, en la medida de lo correcto y apartándose de lo vil. Solo con el esfuerzo de todos los sectores de poder, se logrará la construcción de una ciudad, departamento y país con menores desigualdades humanas. El Paraguay necesita de políticos serios, de jóvenes avezados y de mujeres valientes. El ejercicio del poder público solo cumplirá con su fin, cuando los politiqueros den paso a los verdaderos patriotas.

Últimas

Inicio