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Mundial Cambios, los Chemin y Neudimar Menegassi, la red que traficó más de R$ 300 millones en la frontera

La Policía Federal brasileña, con apoyo de la Receita Federal, deflagró la Operação Sustenido en Foz do Iguaçu y Medianeira. El objetivo era desmantelar una organización que, durante más de tres años, había movido ilegalmente unos R$ 300 millones entre Brasil y Paraguay. Los crímenes centrales eran, lavado de dinero, evasión de divisas y operación de cambio paralelo. El grupo transportaba millones por la frontera utilizando el famoso esquema conocido como “dólar cabo”.

En los documentos que obran en el expediente judicial del caso, aparece directamente vinculada al esquema del circuito ilegal del dinero Mundial Cambios S.A., que opera en Ciudad del Este desde hace varios años. Esta entidad financiera tiene como accionistas a los empresarios del rubro cambiario Carlos Emilio Loreiro Cespedes, alias “Carli Mundial” (50,56 % de participación); Rossana Esther Nicolaus Fernández (43,87% de participación) y Karol Raquel Nicolaus Fernández (5,57% de participación), según la nómina de la casa de cambios.

Otros “conocidos” de la frontera que aparecen en esta investigación federal son los empresarios brasileños Emerson y Matheus Chemin. Los documentos a lo que tuvo acceso TNPRESS revelan que los Chemin fueron condenados en Brasil por evasión de divisas, a 3 años y 9 meses de cárcel (en régimen abierto), además de 163 días de multa, en marco de la Operação Sustenido.

Los federales apuntaron a las empresas ALIMENTOS ATHENAS LTDA. y FOZ GLOBAL EXPORTADORA DE ALIMENTOS LTDA., ambas localizadas en Foz do Iguaçu, además de APOLO IMPORT SOCIEDAD ANÓNIMA, de los hermanos Chemin. Cabe señalar que los Chemin también son dueños en Paraguay de Box Mayorista, y estarían en la mira por dudoso origen de fondos para estas operaciones comerciales.

El circuito de “hombres de negocios” ligados a crímenes financieros en la Operação Sustenido es completado por el hermético Neudimar Menegassi, empresario brasileño nacido en Dionísio Cerqueira, estado de Santa Catarina, que a su vez comparte frontera internacional con con la Provincia de Misiones, Argentina. Neudimar Menegassi fue acusado por la Policía Federal como el “cerebro” del esquema de blanqueo de capitales en la Operação Sustenido, y como el principal nexo entre las casas de cambio y las empresas fantasmas dentro de la red.

Neudimar posee cédula paraguaya, y según los registros del Sistema Integrado de Administración de Registros Administrativos del MEF, aparece como dueño de empresas en Alto Paraná. El esquema partía de 46 empresas fantasmas o de fachada, muchas sin actividad real, constituidas con nombres prestados a cambio de una remuneración. Esas personas jurídicas recibían recursos de clientes de varios estados brasileños.

El responsable pagaba boletos bancarios a favor de dos grandes compañías de Foz do Iguaçu. Los dueños de esas firmas, a su vez, transferían el equivalente a otra empresa de su propiedad, una sociedad anónima radicada en Paraguay. Desde allí el dinero pasaba a una casa de cambio paraguaya, que lo distribuía a comerciantes y traficantes locales. Estos enviaban mercaderías y drogas de vuelta a los “clientes” brasileños.

La investigación, de nueve meses, identificó que las dos empresas del ramo alimenticio —una en Foz do Iguaçu y otra en Ciudad del Este— operaban sin autorización legal para importar o exportar alimentos. Servían de puente contable. Las cargas cruzaban la frontera para justificar la compensación financiera, mientras el dinero nunca lo hacía en efectivo.

Funcionarios de instituciones financieras de Foz facilitaron las operaciones. Parte de los valores terminó en manos de lojistas y narcotraficantes paraguayos. La organización funcionaba como intermediaria entre contrabandistas y traficantes de ambos lados. Las ramificaciones llegaban a São Paulo, Santa Catarina y Mato Grosso do Sul. La PF y la Receita movilizaron 140 policías federales y 22 servidores.

El mismo circuito de casas de cambio y empresas de frontera sigue siendo el punto débil. La Operação Sustenido demostró, con números y estructura, cómo 46 firmas de papel, dos compañías de Foz, una empresa en Paraguay y una casa de cambio paraguaya bastaban para circular R$ 300 millones sin que el dinero físico cruzara el puente.

Seprelad y el Banco Central del Paraguay aparecen como las instituciones llamadas a fiscalizar precisamente esas casas de cambio y las operaciones de cambio y lavado en Ciudad del Este. El expediente brasileño muestra que esos controles, en la práctica, no interrumpieron el flujo.

Las casas de cambio de la frontera no fueron un detalle periférico: fueron el último eslabón que convertía los boletos brasileños en liquidez disponible para el comercio irregular y el tráfico. Las empresas de Ciudad del Este y Foz do Iguaçu no necesitaban actividad comercial real; bastaba la apariencia de compensación.

Ese modelo —empresas de fachada, cambio paralelo y compensación sin cruce físico— no exige sofisticación tecnológica. Exige ausencia de supervisión efectiva. Mientras las autoridades paraguayas no cierren ese circuito con la misma rigurosidad con que la PF lo mapeó, Ciudad del Este seguirá siendo el lugar donde el dinero ilícito cambia de dueño sin cambiar de país.

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