Judiciales

Juzgado de Paz determinó que empresario Samir Jebai podrá estar hasta a 10 metros de mujer que le denunció

Sobre el peligro que representa esta situación judicial, en la que un juez concede extrema facilidad para el victimario y extrema vulnerabilidad para la víctima, fue advertido por el abogado Pedro Eladio Pereira, representante legal de Delfina Dávalos Viuda de Sanabria, denunciante del empresario extranjero.

La misma es docente jubilada, y vive sola, en el mismo predio donde el libanés Samir Jebai tiene su oficina, y está siendo amedrentada de manera sistemática. El conflicto surge por una vivienda que habita desde hace 23 años y sobre la cual inició un juicio de usucapión.

La docente jubilada, domiciliada sobre la avenida Pampliega y Pa’i Pérez, en el microcentro de Ciudad del Este, aseguró que desde el inicio del proceso judicial viene siendo objeto de constantes amedrentamientos. Incluso, habría intentado desalojarla del inmueble sin orden judicial, pese a que el juicio se encuentra en pleno trámite.

Ante esta situación, recurrió al Juzgado de Paz del 5° Turno de Ciudad del Este, donde el magistrado en cuestión admitió su recurso, pero dispuso el “alejamiento” de Samir Jebai, prohibiendo que el mismo pueda acercarse hasta a 10 METROS de su víctima.

Ante esta peligrosa situación, el abogado Pereira recurrió al Juzgado de Primera Instancia, y cargo de la magistrada Gabriela Noemí Ramírez Moríginigo, quien dispuso que Jebai tendrá que respetar 100 metros de distancia de su denunciante, situación que en la práctica no ocurre, ya que el libanés va todos los días a su oficina, en la misma vivienda donde está su víctima.

Por otra parte, siempre según la denuncia, el empresario procedió el corte del suministro de agua potable y energía eléctrica, además de recurrir a guardias privados armados para intimidarla. Ambos servicios básicos fueron repuestos posteriormente mediante una medida cautelar solicitada por la defensa de la docente jubilada.

La misma sostiene que el denunciado estaría incumpliendo una medida cautelar de prohibición de acercamiento, valiéndose supuestamente de su poder económico e influencia, para continuar impunemente con su amedrentamiento.

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