Durante décadas, Jaime Eleuterio Bolla Barreto logró mantenerse en puestos estratégicos de Aduanas en Ciudad del Este, rodeado de denuncias sobre supuestos esquemas de recaudación paralela, un llamativo crecimiento patrimonial y una fuerte protección política. El funcionario, que llegó incluso a incursionar en la arena electoral como precandidato a intendente de la capital departamental, fue bautizado por publicaciones periodísticas como el “mago de las finanzas” y señalado como supuesto “recaudador de la corona”.
Bolla ingresó a la institución aduanera hacia mediados de los años noventa y con el paso del tiempo ocupó cargos considerados sensibles para el movimiento fronterizo, entre ellos jefe de Visturía, responsable del Resguardo, encargado del Depósito B y subadministrador.
Su permanencia dentro de la estructura estatal siempre estuvo acompañada por cuestionamientos. Diversas publicaciones lo señalaron como supuesto responsable de esquemas de cobro de coimas a paseros y personas vinculadas al movimiento irregular de mercaderías en la frontera.
Las denuncias describían la existencia de recaudaciones diarias y semanales sobre el movimiento de productos como azúcar, carne y electrodomésticos transportados principalmente en motocicletas, camionetas y furgonetas. Los cobros supuestamente se intensificaban durante determinados horarios nocturnos.
Pero las acusaciones fueron más allá de un presunto beneficio personal. Durante años, Bolla fue presentado como una pieza de recaudación que habría servido también para sostener estructuras políticas de Ciudad del Este. El funcionario tuvo una activa participación dentro del Partido Colorado y llegó a presidir la Seccional 13. Su nombre estuvo estrechamente relacionado con el sector político del exdiputado Elio Cabral, señalado como uno de sus principales padrinos dentro de la ANR.
Ese respaldo político habría sido uno de los factores que explicaría, según las publicaciones que lo cuestionaron, cómo logró sobrevivir durante tantos años a denuncias, investigaciones y cambios dentro de la administración aduanera.
Bolla y Cabral incluso fueron mencionados en investigaciones relacionadas con supuesto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Pese a los cuestionamientos acumulados, el funcionario consiguió mantenerse durante largos periodos dentro de la estructura pública.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue precisamente su situación económica. Con remuneraciones públicas que, dependiendo de la época, rondaban entre G. 9 millones y G. 16 millones mensuales, publicaciones periodísticas cuestionaron la formación de un patrimonio familiar que consideraban difícil de justificar únicamente con sus ingresos como funcionario.
De allí surgió el calificativo de “mago de las finanzas”, utilizado para remarcar la aparente contradicción entre sus ingresos oficiales y el patrimonio que le atribuían las denuncias. Su influencia tampoco quedó limitada a los pasillos de Aduanas. Bolla buscó trasladar su peso hacia la política electoral y años atrás llegó a presentarse como precandidato a intendente de Ciudad del Este, contando entonces con respaldo de sectores colorados, entre ellos referentes vinculados al clan Zacarías.
En 2019 y 2020 volvieron a aparecer fuertes publicaciones sobre su desempeño dentro de Aduanas. Incluso fue removido temporalmente de una función en Resguardo, aunque posteriormente continuó vinculado a la institución. Así, pese a décadas de cuestionamientos, el seccionalero logró atravesar diferentes administraciones, disputas internas y cambios políticos sin desaparecer de la estructura estatal. Las denuncias dibujan un círculo que se habría repetido durante años en la frontera: puestos estratégicos capaces de generar una supuesta recaudación paralela, dinero que alimentaría estructuras políticas y protección que, a su vez, permitiría conservar influencia y espacios dentro del aparato estatal.
Jaime Bolla pasó así de funcionario aduanero a dirigente seccionalero, supuesto recaudador político, “mago de las finanzas” y hasta aspirante a la Intendencia de Ciudad del Este. Un historial marcado por reiterados señalamientos que, según las publicaciones citadas en el material proporcionado, lo acompañaron durante buena parte de su carrera pública.
