Itá Cambios S.A., entidad cambiaria autorizada por el Banco Central del Paraguay (BCP) con sede en Ciudad del Este, tiene entre sus accionistas a los brasileños Tomaz Rafael Portillo Morales y Eduardo Luiz Machado De Cardoso, según la nómina publicada en su sitio oficial.
La entidad también menciona a Joelso Vieira Mulhe (o Muler) como accionista vinculado. Estos nombres aparecen de forma recurrente en procesos judiciales en Brasil, especialmente en el estado de Paraná, relacionados con operaciones cambiarias irregulares y presunto lavado de dinero en la frontera de Foz do Iguaçu.
En el caso de Tomaz Rafael Portillo Morales, también registra antecedentes judiciales en Paraguay, según los registros. El cambista está involucrado en un caso de apropiación, y actualmente cuenta con medidas alternativas a la prisión.
Según registros públicos consultados en portales como Jusbrasil y documentos judiciales del Tribunal Regional Federal de la 4ª Región (TRF-4), Eduardo Luiz Machado De Cardoso —conocido en el entorno como “Dudu Furacão” o “CGE”— actuaba como cambista que controlaba cuentas en un sistema de contabilidad paralela denominado “FreeWay”. Junto con Tomaz Rafael Portillo Morales y otras personas vinculadas (incluyendo a Joelso Vieira Muler en el mismo círculo investigativo), formaban parte de la Operação Freeway (también referenciada como Operação Confraria das Cataratas).
Los cargos incluyen la realización de operaciones de cambio de divisas y turismo sin los registros obligatorios ante el SISBACEN, gestión fraudulenta, crimen organizado transnacional, evasión de divisas y lavado de dinero.
Las investigaciones señalan que entre 2011 y 2017 se movieron volúmenes ilícitos superiores a los 713 millones de dólares a través de este esquema paralelo. Se menciona expresamente la disimulación del origen, ubicación y destino de fondos provenientes de actividades ilícitas, con ejemplos concretos de movimientos por cientos de miles de dólares y reales.
A pesar de estos antecedentes y procesos activos o en trámite ante el Ministerio Público Federal (MPF), el TRF-4 y tribunales estatales de Paraná (TJPR), estos individuos figuran como accionistas de una entidad financiera autorizada para operar en el sistema paraguayo.
Itá Cambios S.A. —antes Cambios Guairá S.A.— cuenta con autorización del BCP desde 1998 y mantiene operaciones en la triple frontera, zona históricamente sensible por el alto flujo de efectivo, comercio informal y riesgos de lavado de activos.
¿CÓMO ACCEDEN AL SISTEMA FINANCIERO PARAGUAYO?
La pregunta que surge es inevitable: ¿qué filtros aplican el Banco Central del Paraguay, la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad) y otros organismos de control (como la Superintendencia de Bancos o instancias de inteligencia financiera) para autorizar o mantener en funcionamiento a accionistas extranjeros con historial judicial relevante en el país vecino? La normativa paraguaya exige debida diligencia y transparencia en la composición accionaria de las casas de cambio.
Sin embargo, la persistencia de estos perfiles en el rubro cambiario de Ciudad del Este expone vulnerabilidades estructurales: Posible insuficiente intercambio de información entre autoridades brasileñas y paraguayas. Controles laxos sobre antecedentes penales o procesos en curso de extranjeros en la frontera. Dificultad para rastrear estructuras societarias complejas o participaciones indirectas en un sector de alto riesgo.
La triple frontera sigue siendo un punto neurálgico donde grandes volúmenes de efectivo cambian de manos diariamente. Que personas vinculadas a esquemas de cambio paralelo y lavado en el lado brasileño operen legalmente del lado paraguayo genera un riesgo latente de continuidad o replicación de prácticas cuestionables.
No se trata de prejuzgar culpabilidad —los procesos judiciales brasileños deben seguir su curso con todas las garantías—, pero sí de señalar una falla evidente en los mecanismos de prevención. El BCP y Seprelad tienen la responsabilidad de garantizar que las entidades bajo su supervisión no se conviertan en vehículos para blanquear capitales o evadir controles.
La transparencia en la nómina de accionistas es un paso positivo, pero insuficiente si no va acompañada de verificaciones rigurosas y cooperación internacional efectiva. Mientras tanto, Itá Cambios S.A. continúa operando en el corazón de una de las zonas más vigiladas —y vulnerables— del Cono Sur.
