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Desalojo de indígenas, falta de agua y deforestación en el Chaco, críticas de la Iglesia desde Caacupé

Desde el inicio y hasta el final de su homilía, en el novenario de la Virgen de Caacupé, el padre Miguel Fritz, abordó la problemática de las comunidades indígenas que son desalojadas de sus tierras. Criticó que, en el Chaco, “el tan elogiado progreso, traiga una galopante deforestación”. En el sexto día del novenario en Honor a Tupãsy Caacupé, el tema fue: «Orar y salir al encuentro de los más pobres y vulnerables». Presidió la celebración, Monseñor Ricardo Valenzuela, Obispo de Caacupé, y, predicó el presbítero, Miguel Fritz, administrador Apostólico del Pilcomayo.

“Impresionante la cantidad y el esfuerzo que han hecho, en gasto y organización, para venir aquí porque saben y sienten que nuestra Madre les espera, pero han venido también para darnos la oportunidad de ocuparnos de ustedes y de preocuparnos por ustedes”, mencionó.

De la misma forma, exteriorizó las preocupaciones que viven ante la cantidad de jóvenes entregados al alcohol, las drogas y, en otros casos, los que toman la decisión de quitarse la vida.

El sacerdote siguió indicando que otra inquietud que tienen los pueblos originarios es el arrendamiento de tierras indígenas a gente de afuera y denunció a los líderes que no sirven a sus comunidades, sino que a sí mismos. Igualmente, señaló a aquellos que miran con recelo las tierras indígenas “a causa del hambre insaciable de aprovechar esas tierras”.

“Hay gobernantes que no comprenden que la tierra no es solamente un medio para producir y hacer plata, sino que muchos indígenas la sienten como una madre, es el lugar donde los indígenas sienten sus raíces, raíces que no quieren ni deben perder”, prosiguió.

Fritz siguió reprochando que ningún gobierno, después de la dictadura, logró resolver la regularización de tierras y, con mucha indignación, lamentó que año tras año se tenga que repetir los desalojos injustos y violentos. “Es increíble que año tras año tengamos que repetir este flagelo de los desalojos injustos y violentos”, acotó. Advirtió que aquellos que luchan por los derechos indígenas están en peligro de terminar como Arnaldo Benítez Vargas, uno de los líderes de la comunidad de los Paĩ Tavyterã, zona de Cerro Corá, Amambay, que falleció luego de ser brutalmente agredido por un grupo de invasores de las tierras indígenas.

Fritz advirtió a los legisladores y legisladoras que la tierra indígena no se toca y dijo que aquellos que invaden están en pecado, finalizó la expresión con el aplauso masivo de los feligreses. “Señoras y señores legisladores: a la tierra indígena no se toca, los que invaden tierra indígena, están en pecado, los que desalojan injusta y violentamente a territorio indígena, están en pecado”, expresó tajante.

Deforestación en el Chaco

Continuando con su homilía, expuso que “el tan elogiado progreso y desarrollo”, al menos en el Chaco, tiene sus fuertes luces y sombras. “La galopante deforestación es evidenciada por la impresionante cantidad de camiones que llevan rollos y carbón, que es causa de sequías prolongadas, un aumento del calor sofocante. Mitad de noviembre fallecieron seis personas por el calor en un solo día y solo en Boquerón, ¿ese es el progreso, eso queremos?”, se preguntó.

Tampoco dejó pasar la oportunidad de reclamar la falta de agua potable y energía eléctrica en el territorio chaqueño.

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