Editorial

El derroche del dinero público

Resulta desconcertante que la práctica oficial de utilizar el dinero del pueblo en nimiedades como si no hiciera falta, se mantiene sin variación alguna.

Viajes inútiles de comitivas de “amigos”, recorridos para re-habilitaciones de obras que fueron iniciadas en administraciones anteriores apareciendo como propias, son algunas de las formas de desperdiciar dinero.

Ya se festejó con caviar, salmón y bebidas finas, por lo que esto no resultada nada nuevo.

Penosamente la austeridad solo se ha planteado a la hora de proporcionar mejores condiciones a la salud pública, y educación, es decir en ámbitos que la ciudadanía espera interés.

Nunca ha primado la utilización correcta de los recursos del Estado, cuando se trataba de dar rienda suelta a propios desenfreno y vivir con comodidades.

Es un absurdo hablar de no desperdiciar cuando solo se gasta en cuestiones innecesarias y se deja de lado puntos fundamentales y que de verdad requiere de “derroche”.

La falta de camas en hospitales, médicos, especialistas, terapias, estructuras, no precisamente habla de autoridades que equilibraron recursos y que los que manejan el país tienen acciones claras.

Destinar semanalmente millonarias sumas para recorridos, o paseos cuando cientos de paraguayos sufren por la falta de medicamentos y condiciones mínimas para ser atendidos en hospitales es una verdadera afrenta.

La educación sufre la desidia oficial en materia de estructura, con escuelas que se caen a pedazos y con niños dando clases en el piso. Sucesivos Gobiernos tuvieron este mismo drama, por lo que la actualidad habla a las claras del nivel que tuvieron.

Un gobierno que no apuesta a la educación y que prefiere paseos demuestra el real interés en el pueblo.

No hablamos de necesidades prioritarias en la situación planteada por el Gobierno actual, sino en falta de tino.

Las necesidades abundan en el Paraguay, y afecta a los pilares de todo Gobierno.

Decir que no se puede “hacer gran cosa” con el presupuesto actual, pero no medir gastos reservados  habla muy poco de una correcta administración.

Si existen pocos recursos, un buen administrador anticipa prioridades, y desecha nimiedades, algo que se supone comprende con precisión el nuevo Jefe de Estado.

Cada centavo que es utilizado, o mal utilizado directamente atenta contra la ciudadanía, por lo que solo observar cómo se dan las cosas es dar espaldarazos a que el derroche permite la buena vida de algunos sanguijuelas.

Es momento de exigir a nuestros representantes, que no solo calienten sillas en el legislativo y que la ciudadanía salga de su modorra.

Es suficiente el derroche y al menos lo que resta de este patético gobierno se debe minimizar negociados e impulsar acciones para beneficio general.

No hay excusas y argumentos que puedan atenuar despilfarros.

Se prometió diferencias, pero se expresó similitudes absurdas de gobiernos anteriores al que se prometió dejar en el olvido.

El dinero destinado para acciones oficiales, no debe seguir siendo para el despilfarrarlo.

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