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El “despojo” fantasma del Shopping París: un manual para pretender cobrar por lo que se declara inexistente

En la era del periodismo de captura de pantalla y las batallas libradas con violines de fondo en redes sociales, el conflicto en torno a K & K SHOPPING’S S.A. (Shopping París) ha presentado una pieza dramática digna de producción mediática.

La narrativa de las placas virales nos pinta un cuadro conmovedor: unos ingenuos socios habrían sido despojados de su 50% mediante trucos de magia financiera. Sin embargo, cuando se encienden las luces del Derecho Mercantil y los registros contables, el melodrama se desmorona ante los datos fríos.

ARTÍFICES DE LA DE INFORMACIÓN DIFUSA PARA GENERAR CONFUSIÓN

La familia Kao/Wang integrada por el Sr. Kao Chung Lee, actual Presidente de Badmiton, las Sra. Rosana Ming Kao, esposa y Susana (Wang Hsiao Mua), hija.

EL “SECRETO” PUBLICADO A LOS CUATRO VIENTOS

El relato viral denuncia con gravedad que la administración celebró asambleas clandestinas a espaldas de las socias para diluir su participación al 29%. La tesis tropieza con un pequeño detalle: la existencia de la prensa escrita. Las convocatorias (Asambleas N.º 9, 22, 10 y 23) no se hicieron en un sótano a medianoche, sino cumpliendo a rajatabla con edictos en diarios de gran circulación.

Se les otorgó el plazo legal de 15 días para poner el dinero, pero prefirieron llamarse a silencio y no desembolsar un solo guaraní. Cuando las acciones sobrantes fueron adjudicadas a la Sra. Ana Kim Jang —quien sí puso los recursos reales con respaldos fiscales—, la inacción propia se transmutó mágicamente en un “despojo” mediático. Resulta cómodo no pagar la cuota del club y luego quejarse porque suspenden el carné.

EL ARTE DE EXIGIR UTILIDADES DE UNA ASAMBLEA “INEXISTENTE”

Quizás el pasaje más fascinante sea la acusación de que las reuniones fueron “espurias y nulas”. Mientras en redes se rasgan las vestiduras pidiendo la nulidad absoluta de los actos asamblearios, en los tribunales reclaman con ahínco el cobro de dividendos y utilidades.

¿De dónde nacen esos dividendos? De las mismísimas asambleas que tachan de falsas. La paradoja es casi filosófica: si la asamblea no existió, los dividendos tampoco. Pretender cobrar los beneficios económicos de una reunión y al mismo tiempo jurar que nunca existió equivale a querer comer el pan de la mesa mientras se sostiene que la mesa es un espejismo.

UN FISCAL “A LA MEDIDA” Y LA CONFUSIÓN DE LA VECINA DE ARRIBA

Para aderezar la historia, exhiben una imputación penal del fiscal Osvaldo Zaracho como si fuera una condena bíblica. Sin embargo, atribuir delitos como “estafa” a un trámite de aumento de capital reglado por el Código Civil solo demuestra la facilidad con la que se encuentra un fiscal dócil para criminalizar disputas comerciales.

A esto se suma la estrategia de atacar a Ana Kim Jang a título personal, ignorando que el Artículo 91 del Código Civil consagra que las empresas son personas jurídicas distintas de sus miembros. Las decisiones las tomó la corporación, no una persona en su cocina, pero ponerle cara y apellido al “enemigo” genera más interacciones en redes.

TROFEOS DE PAPEL

Finalmente, celebran las medidas cautelares de suspensión como si fuesen trofeos de guerra o sentencias firmes, cuando cualquier estudiante de derecho sabe que son simples congelamientos preventivos.

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