Editorial

Padecimientos repetitivos

Como casi siempre, las ciudades donde comienzan incidencia fuerte el aedes aegypti, es mayormente por mérito ciudadano que sigue en la inconsciencia y además se queja.

Siendo las ciudades epicentro del tsunami inminente de Dengue, está más claro que la gente de las urbes sigue encabezando actitudes perezosas y desinteresadas.

El tema Dengue siempre es un problema social, fomentado por los propios pobladores de las ciudades. La cultura de la basura hasta se institucionalizó, por lo que reclamar que “no hacen nada” al respecto, solo desenvuelve la ignorancia ciudadana en materia de responsabilidades.

Se repiten los méritos para sucesivas epidemias.

La forma de vida de dejadez, ha dado innumerables muestras de consecuencias, pero al final muchos prefieren el chiquero.

El que da “vitaminas” para generar más  mosquitos y todo tipo de alimañas, es el propio pueblo afectado. Lloriqueos por haber sido afectado por la enfermedad o lamentos por fallecimientos, no sirven cuando uno es verdugo de sí mismo.

Esta conducta repetida es suicida, y expansiva.

La ausencia de higiene no tiene argumentos válidos, pues no se necesita de dinero, instrucción superior o tecnicismos para eliminar criaderos de mosquitos. Es sentido común, sentido de sobrevivencia.

No deja de ser cierto que la ausencia de líderes útiles es también un factor en contra de la materialización de la cultura de la limpieza, sumada a la inconducente tarea egocéntrica llevada por las instituciones locales, pero la carga es mayor en sencillos componentes sociales.

La mediocridad de vidas se desparrama por todos los ámbitos, constituyéndose en “atrayente” en vez de repelente a todo tipo de males.

El mosquito es un insecto útil para la naturaleza en el marco de la cadena alimentaria, pero lo que no es natural es la manera de comportarse de los seres humanos, que siendo superiores en razón, actúan como cretinos absolutos desequilibrando su proliferación, en contra mismo de la humanidad.

Cuando una patología se hace endémica, la responsabilidad tiene dirección definida hacia la conducta ciudadana.

Las industrias generadoras de mosquitos son creadas por la desidia personal, no por efecto fortuito o por acciones conspiratorias del “orden mundial”.

Ante esto, lo que se necesita es combatirse a uno mismo. Combatir la pereza propia que solo reclama que otros hagan lo que corresponde a cada quien como la limpieza de predios. Combatir la ignorancia que se fomenta solo leyendo historietas, o viendo novelas, mientras por todos los lados se trata de incidir en mentes ciudadanas sobre la prevención.

Combatir la mediocridad de representantes, que solo se dedican a hablar mucho, crear problemas, y denostar a adversarios políticos, también suma. Esa debe ser la real lucha, de manera a reivindicar el proceso natural de preeminencia de lo correcto.

La higiene no cuesta, y quienes no se adecuan, o deben reeducarse o padecer.

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