Editorial

La dinámica juvenil puede generar la “primavera” del cambio necesario

Recordaba Neruda en una de sus clásicas definiciones sobre la estación que se inicia…“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”. El Paraguay, con una población ampliamente juvenil, luego de mucho letargo, empieza a pergeñar espacios importantes como para que la juventud realmente sea la fuerza dinámica que apuntale al progreso real. Apostar en esta generación, es cimentar la certeza de renovaciones, y no meros cuentos electorales.

Históricamente, se trató de ver solo cuestiones poco útiles de exponentes de esta franja de edad, resaltándose inconductas, irresponsabilidades y en los últimos tiempos por un protagonismo cada vez más fuerte en el ámbito de la delincuencia. Hasta hace poco tiempo atrás, y no lejano a lo contemporáneo, juventud era sinónimo pleno de falta de responsabilidad y protagonismo en esferas útiles, salvo honrosas excepciones.

No obstante, se siente un cambio interesante, quizás por algo más de oportunidades que anteriormente no se fomentaba y por la misma necesidad de renovación total de las fuerzas vivas y del ámbito del poder político. Hoy en día los jóvenes no solo resaltan por una rebeldía hacia lo incorrecto, sino una rebeldía para asumir su lugar en la sociedad y como motor que impulsa hacía el progreso, hacia nuevos tiempos.

Anteriormente unos pocos se destacaban y lograban ser notados en medio de la masa que casi nunca permitió el despegue de los jóvenes, por envidia, ignorancia o temor de ser desplazados. En este se tienen grupos completos dedicados a buscar amainar las necesidades de los carenciados, a asumir su rol de líder en las comunidades y por sobre todo a tomar su espacio cívico.

Esta es la generación que permitirá mejorar la sociedad, si todos nos abocamos a cuidarlos en su formación y educación. “De la sana educación de la juventud, depende la felicidad de las naciones”, decía con acierto San Juan Bosco, padre y maestro de la juventud. Si hoy en día se tiene mayor interés de la juventud hacia los temas sustanciales, es un punto a ser explotado.

La formación de los jóvenes en diversas áreas académicas, se siente en el ambiente y ya no son meras “estrellas fugaces” que solo tienen intensidades efímeras. Logros altos en diversas disciplinas muestran a una juventud sana, y con intenciones de mantenerse en ese peldaño de la utilidad, no de la pavada, de la pereza e irresponsabilidad.

No siendo en demasía optimistas, no todo es maravilla, y siguen existiendo seres inútiles y hasta dañinos, pero es bien sabido que una juventud enferma, es reflejo de padres enfermos. La proporcionalidad es clara, a mayores oportunidades e interés en nuestros hijos, de la misma manera serán las chances por tener una juventud íntegra. “La juventud anuncia al hombre como la mañana al día”.

Todo Estado sin juventud sana, no camina y está condenada a una generación de estancamiento. De ahí la importancia de motivar lo correcto en quienes brotan a la vida y hacer que este engranaje de naciones productivas funcione sin trabas y con fuerza. La apuesta para el cambio debe nacer en cada hogar, con el ejemplo de papá y mamá para que los chicos, los muchachos, puedan comprender que cambiar depende del comportamiento individual que luego se hace comunitario y se vuelve tradición.

La responsabilidad en la formación o deformación, tiene a diversos protagonistas, entre ellos a la clase educativa. Docentes íntegros, con ideales altos que desplieguen el deber ser, no de manera teórica, sino en el día a día, que motiven liderazgos que acompañen crecimientos y visiones de un futuro mejor, son esenciales para impulsar la educación lograda en las familias.

Autoridades que den espacios concretos para desplegar destrezas en deportes, en el arte y en la misma política, componen el círculo necesario para en definitivas el despegue no del futuro, sino del presente del país. Dirigentes religiosos, que no desisten de pregonar el amor, que acompañan a los jóvenes, apuntalan el crecimiento biológico con lo espiritual, creando un ciudadano completo.

De la misma forma, no estamos ajenos a la obligación moral los medios de comunicación, pues debemos promocionar el actuar emprendedor, correcto de la juventud, y no solo remarcar el punto negro, en pos de vender el morbo. La generación del cambio cumplirá con su misión en  la medida que la presente generación corresponda a su compromiso natural de formar la esencia. Desde el Diario TNPRESS, saludamos desde este apartado, a la real “matriz” del cambio, apostando en la dinámica juvenil que propicie la tan anhelada primavera en la ciudad y el país.

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