Editorial

Persecución…de la ley

Algo que se escuchó hasta el hartazgo en “tiempos idos”, el repetido intento de llevar cualquier investigación sobre malos manejos del dinero público hacia una cuestión política, ha sido la manera de intentar cubrir robos asquerosos de los Zacarías que llamativamente los “diferentes”, hoy desparraman desde la trinchera del poder comunal.

Querer defender lo indefendible, lanzando a “perros-boys” amaestrados contra quienes se animan a levantar la cabeza hacia acciones mafiosas, no difiere en nada de quienes tanto se fustigó, pero al final se abrazó.

Esta moda creada por el perverso clan, y reestablecida por Miguel Prieto y compañía, históricamente buscó hacer creer que las denuncias objetivas no se tratan más que “atentados” contra el grupo político al que “nadie” puede vencer en justas eleccionarias. Recuerdan?

En el ambiente se percibe algo de desespero por la inminencia de demostrase cuan bandidos se puede ser, incluso con apellido diferente.

La incoherencia tremenda que sí es palpable, indisimulable y hasta incuestionable, la experimentan los grandes “transparentes”, que viven de la misma manera que vulgares bandidos a los cuales invitan a seguir mamando de las tetas comunales.

La exigencia de transparencia anterior, hoy se constituyen en “malas intenciones” de la “oposición”, o artimañas de “Tío Cartes”. Salvo que el mismo haya sido quien utilizó recursos institucionales para compras amañadas, sobrefacturaciones y contratación de “planilleros”, la creatividad de los “prietistas”, es tan limitada como absurda.

La investigación que se cierra sobre la municipalidad de Ciudad del Este, es por la utilización indebida de dinero destinado a la ciudadanía, y que por décadas no se revierte a su verdadero fin, sino a bolsillos de marginales. No por proteger un color distinto se tiene la facultad de robar al pueblo.

En vez de buscar pretextos para no ser consideradas investigaciones, tanto de la Fiscalía como de la Contraloría, y propiciar actos vandálicos, deberían someterse enteramente, sin sobresaltos o cuestionamientos. Al final el que nada debe nada teme.

No es de extrañar la conducta de hipócritas, teniendo en cuenta que de criticar a contrincantes políticos, se pasan disfrutando de los beneficios de estos.

No se puede cuestionar una investigación, si solo apuntará a confirmar el buen manejo que se hace de la cosa pública. A no ser que efectivamente se los ha destinado no precisamente a beneficio del pueblo. Propiciar marchas contra alguien, en vez de mostrar documentos a propios y extraños que se ha obrado bien, es una estupidez que solo puede generar afección de carentes de yodo.

Las explicaciones deben ser coherentes y reales, demostrables con documentos. Una sobrefacturación es visible, corroborable, y existen aspectos que sí lo son, independientemente a que los de la jauría naranja griten que no. Que otro sea “narcopolítico”, no quita lo bandido que se puede ser al beneficiar a cuñados en negociados a costa del dinero del pueblo, o comprar chatarras a costo de nave espacial.

Cubrir inmundicias con “fantasmas” de persecución ideológica, y marchas, no sirven.

Las copias baratas de zacariistas, en vez de atacar a denunciantes, deberían sostener defensas conforme a derecho, y resaltar por transparencia.

La única persecución que se vislumbra, es de la ley, que es “kukú” para corruptos.

Últimas

Inicio