Editorial

Impolutos de ayer

La memoria es importante avezar cuando se trata de evaluar comportamientos de quienes están con el mango del poder actualmente.

Muchos de los cuestionadores profesionales del Gobierno Nacional de ayer, que escrachaban, se manifestaban con pintatas, carteles, afiches y canticos, hoy están en el mismo nivel a quienes tanto criticaban. Digno de aplaudir, pues se cuestionaba la inconducta de los dirigentes de ese tiempo, que más se ocupaban en gastar energía en nimiedades antes que sus funciones.

La realidad actual nos da el penoso golpe que confirma el adagio que para conocer a una persona hay que darle un cargo.

Lejos de lo que pregonaban cuando estaban fuera del poder,  hoy se determinan dentro de la comodidad, con aires de capitalista y utilizando influencias para todo tipo de regalías inmerecidas.

La incoherencia, la inconducta, la hipocresía llega a los límites más lamentables de personas que tanto hablaron y al final de cuantas se desenvuelven dentro de los mismos parámetros que ayer nada más eran malos y hoy son necesarios.

Es espantosa la falta de vergüenza en muchos especímenes, que creen que todos los ciudadanos carecen de memoria como para no apuntar situaciones como las vividas en un pasado reciente, y que se contraponen a actuales vidas.

Todo lo contrario a lo que decían, diferencia abismal a lo que pregonaban. Si esto no es hipocresía bárbara, qué es?. Hoy tratan de vender a la ciudadanía un nuevo “espejitos”, con tal de seguir al mando del poder municipal.

Ejemplos no faltaron en estos años de administración municipal.

Los luchadores contra la época zacariista, hoy ocupan escaños y privilegios ni siquiera percatándose de la penosa realidad municipal que falsea realidades.

Luchadores sociales, líderes campesinos, que criticaron el direccionamiento de las asistencias de las binacionales para cuestiones electorales, hoy son los promotores de contrataciones de personales bajo recomendación sin el perfil requerido, y generadores de contratos multimillonarios favoreciendo a los camaradas amigos, parientes, correligionarios. Y dónde está la diferencia con los que se fueron?

Los cupos políticos de ayer, hoy son nada más nombramientos comunes, ordinarios y no tienen por qué alarmar.

La inseguridad que se vivía en épocas anteriores, hoy son sencillas sensaciones, pues los datos estadísticos dicen lo contrario.

La corrupción, la inmoralidad en el Gobierno municipal , son cuestiones normales. Este ritmo lastimero de situaciones que son totalmente opuestas a los que nos prometieron, solo nos señala que pese a lindas palabras, o ingeniosos escraches, las ansias de poder político y económico desnudan verdaderas personalidades.

La ciudadanía no puede seguir estática, como si todo lo que se planteara en redes sociales sea la verdad, pues a todas luces el Gobierno municipal de Prieto fue tan calamitoso como los anteriores administradores comunales. El pueblo debe dejar de ser cretino y entender, que los miserables no tienen solo un color o apellido, sino conductas similares que sucumben el bienestar general a la mediocridad oficial.

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