Editorial

Ya no se debe permitir mediocre representación ciudadana

Algo que hace décadas no varía en Ciudad del Este, es la preeminencia de una Junta Municipal integrada notoriamente por  viles, inútiles o  totalmente genuflexos a interés propios o del ejecutivo, dejando de lado obligaciones de representar la garantía del correcto uso de los recursos oficiales. Sin excusas de “gobernabilidad”, todos han operado históricamente para lograr tajadas.

Defensas de cuestiones indefendibles, o ataques por atacar, fueron y son lo más representativo de ediles de la capital del Alto Paraná. Algunos pese a años de “labor”, siguen sin tener noción de la función. Los argumentos para defender a amos políticos o titulares de instituciones fueron coincidentes en estos periodos sucesivos, tanto para oficialistas como opositores, por lo que no se puede hablar de tanta diferencia entre los legisladores del Este, salvo las reconocidas honrosas excepciones.

La protección ante denuncias formales de irregularidades en funciones públicas, o quejas reiteradas de ciudadanos por ineficiencias,  ha sido casi siempre asociada a una presunta extorsión de investigadores, estatales y de ciertos exponentes de medios de comunicación, al menos para los mismos concejales que solo saben balbucear defensas incoherentes. No es cuestión de tiempo electoral, sino realidad intentada ocultar. No solo los Zacarías fueron eternos problemas para el Este, sino quienes están en las corporaciones desde entonces.

Ciudad del Este hace años no tiene concejales que lleguen siquiera a la altura de lo mediocre.

En estos tiempos el máximo esfuerzo de legisladores oficialistas ha sido intentar rebatir denuncias y aprobar todo a tambor batiente, mientras que los opositores a intentar embarrar la cancha, y extorsionando. El erigirse en “canes amaestrados”, cuando en la práctica deberían ser custodios plenos de la cosa pública, los convierte en parias y no merecen ningún espaldarazo que los retome en escaños. El hartazgo ciudadano se comienza a notar. La mayor parte de los ediles están solo para cumplir órdenes del “patrón”, o del dinero que reciben para “ladrar”.

El legislador, debería primero entender cuáles son sus funciones y obligaciones legales, antes que prometer hasta cuestiones asociadas a la ilegalidad. En vez de legisladores se tienen a miserables funcionarios de quienes tienen el mando, aunque sus salarios salen del dinero del pueblo. Y en otros casos a “mercenarios”. Tomar denuncias serias e investigar, o cumplir con propias obligaciones y estudiar de verdad rendiciones de cuentas,  es la consigna cuando se ocupa el cargo de contralor de la gestión institucional.

No puede ser que “se aclaren” dudas entre cuatro paredes y luego todo está bien en gestiones ejecutivas. Ciudad del Este necesita una renovación real de la corporación legislativa y erradicar el servilismo de mediocres y a hambrientos ediles sin ética. La impunidad la generó por años la misma Junta, por lo que urge tener a verdaderos representantes ciudadanos en las próximas elecciones.

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