Editorial

El núcleo social sigue constante en el proceso de degradación

Cuando el núcleo de la sociedad tiene fallas, zozobra el resto de la estructura que la compone, generando inconvenientes agobiantes.

Cuestiones que atañen a la inacción del Gobierno en seguridad, que la violencia se incrementa sin control, que la justicia no funciona, son puntos claros que no escapan a la realidad, pero no solo en ese eslabón que falla se centra la realidad que a la mayoría molesta. Es necesario mirar en lo sustancial, en el verdadero problema originador de estos flagelos que atropellan. Esta es una manera sumamente útil para tratar de buscar soluciones reales no paliativos que cambien realidades.

Los delincuentes, los degenerados, los corruptos, los mentirosos, los desviados, los politiqueros, los “inútiles”, los niños de la calle, tienen o tuvieron progenitores que lo engendraron, y en el mejor de los casos les permitió crecer, estudiar y desenvolverse.

Existen corrientes que estudian la psique y consideran que la mayor parte de los seres humanos vienen a la vida sin “desperfectos” y se degeneran con el paso de sus incipientes vidas fuera del vientre materno. El ambiente influye en sus formaciones, o deformaciones.

Una familia con padres que se auto-determinan dentro de la honestidad, moralidad, amor, cariño, interés y trabajo, difícilmente pueda arrojar vástagos deshonestos, violentos, indiferentes y haraganes. Si bien no es una regla, lo contrario empuja más hacia lo incorrecto.

Bajo este sustento sociológico, resta determinar qué se está haciendo para arrojar a la sociedad buenos ciudadanos, correctas personas, político honestos?.

Sin necesidad de mucho análisis, algo falla en el núcleo de la sociedad y es responsabilidad de cada quien evaluarlo y accionar, para buscar contribuir a la definitiva solución a los males mayores.

Primero se debe tener como incólume que el cuidado y educación es deber inalienable  de padres, no de instituciones educativas. Aquí no importa si son padres separados, divorciados, “juntados”.

El ejemplo, la forma de comportarse en el día a día, forman mentes de niños que absorben todo lo que escuchan y ven. Si papá y mamá viven en conflicto, tendrán hijos que tiendan al conflicto. Padres violentos forman personalidades violentas y las tendencias son extremadamente fuertes hacia que en la juventud haga suyos el comportamiento, y lo sigan transmitiendo a sus propios vástagos como un bucle.

Si se quiere evitar la corrupción, se debe fomentar el actuar honesto en el mismo hogar. Los hijos son reflejo de los padres, y si son maleducados, irrespetuosos, no hace falta buscar culpables en escuelas, vecinos o televisión.

“Perder tiempo”, en acompañar más de cercar a los hijos, independientemente a la situación de la pareja que los engendró, es una manera para conocer el mundo en el que se desenvuelven los futuros ciudadanos.

Si un papá o mamá puede tener el aplauso porque logra cumplir fielmente los horarios del trabajo, siendo excelente trabajador por unos cuantos guaraníes en forma mensual, por qué no puede invertir esa misma energía en reunir los requisitos para ser un buen padre? La falta de interés por lo verdaderamente importante, la familia, es lo que  conduce el caos y por propias manos se degenera a la sociedad.

Una persona desarrolla diversos roles diariamente, todos no dejan de ser importantes, pero lo trascendental es ser padres.

El asumir el compromiso de engendrar un hijo, no termina solo con dar dinero para el alimento, enviarlo al colegio o comprarle lo que necesita para sobrevivir, sino ofrecerles afecto de por vida y acompañarlo en lo ético, moral y espiritual. El deber de un papá, no es pagar solo la pensión, sino amarlo, educarlo con ejemplos. Una madre no es madre solo para denigrar al progenitor, o extorsionarlo mes a mes.

Es hasta incomprensible que muchos puedan valorar más al perro que a propios vástagos. Cómo no querer expresar afecto a alguien que es parte de uno mismo? Es bien cierto que existen solo engendradores, lejos de lo que realmente implica ser padres, y ellos si bien privilegiados por la naturaleza alcanzan el don máximo, al menos por la ley deberían ser sancionados con severidad.

El descontrol familiar, es el mismo descontrol social que todos ven como negativo, pero no se nota lo que pasa en casa. El mundo actual es tal, porque los responsables de hogares desatienden funciones naturales por pereza, desinterés. No es culpa del Gobierno que muchos padres no cumplan con sus funciones paternales reales, y que en la contemporaneidad la sociedad tenga engendradores, y cajeros automáticos en vez de papá y mamá. La pérdida del real valor de familia, lleva a la perdición.

La carencia de lo espiritual, del sentido más allá de lo carnal, hoy engrosa listas de suicidios precoces, problemas psicológicos terribles y disvalores como regla.

Criminal es el comportamiento actual del sostén de la sociedad, que sabe de mucho a la hora de buscar culpables de problemas generados por su desidia, y cree que solo lo material es preponderante para la vida. El hoy marca el futuro, y a este ritmo de venalidades, el resultado no puede ser otro que mayor caos.

Muchos de los males son causados por propios manos, por lo que hacer un mea culpa y reencausar conductas “naturales”, es la consigna.

Últimas

Inicio