Editorial

La renovación de partidos es un elemento para aspirar a dejar la llanura

Estas elecciones municipales marcarán varios hitos dentro de la historia reciente del país, políticamente hablando, pues tendrá a colorados y “aliancistas” enfrentados, pero con realidades contrapuestas.

Hoy el partido colorado, a nivel Ciudad del Este, desde la más solitaria llanura, llama a una recomposición del sector de modo a demostrar que no está tan muerto como desean hacer creer desde el hoy Gobierno comunal.  Los aliancistas, entre grupos minoritarios “progresistas”, y del mismo liberalismo,  con una suerte mejor y bien desconocida, pues luego de décadas en la vereda de enfrente, tienen lo que tanto soñaron, el poder, aunque marcado por intestinas luchas.

Sin la menor duda esto no implicará plena certeza de victorias importantes en los municipios, pues hasta el momento no terminan por comprender que deben administrar, sin mirar cuestiones netamente internistas.

A nivel regional, la visión colorada de renovación, empieza a notarse dentro de una estructura que siempre se cerró a caudillismos y liderazgos de decanos dirigentes con figuras gastadas hasta el hartazgo y más espanta votos que aglutinadores. La alternativa está siendo mirar a postergados grupos de jóvenes que se animan a ser “porta bandera” de un partido en la “cuneta”, dividido y sin rumbo firme, pese que en algunos casos al frente de municipios, pero con catastróficas administraciones.

Lo ideal sería que los primeros en anotarse sean jóvenes sin manchas como sus antecesores, pero no precisamente se da como generalidad.

Es esa la apuesta que harán en diversos sectores tratando de reflotar al “barco hundido”. La renovación partidaria es planteada como la vía más válida para la pronta recuperación de la ANR, y la fórmula será puesta a prueba en las venideras justas comiciales. Las elecciones municipales podrán marcar el resurgimiento de liderazgos colorados o su definitivo letargo.

Esa es la opción planteada, y deberá dirimir fuerza con la no muy unida alianza que se repite a cada elección entre opositores al “tradicionalismo”.

El “purgatorio” para los colorados, al menos en teoría, servirá para evaluaciones de acciones, así como planteamientos serios para el regreso a la preponderancia de poder, caso contrario deben acostumbrarse a recuerdos de tiempos idos, donde la opulencia y la soberbia eran aduladas y aplaudidas a rabiar.

Estos vicios que llevaron a los colorados a sucumbir, deben ser reemplazados con verdaderos exponentes del patriotismo y la honestidad, valores que los dirigentes han creído guardarlos para más adelante.

Los autodenominados líderes regionales, deben percibir que la consigna es la renovación, y no narcisismos baratos que solo hacen bien al ego y no al sector que representan. El creer que todo debe pasar por las manos de referentes capitalinos, será un botón más del saco de fracaso que deberán vestir  luego de las elecciones.

El saneamiento de todo partido es prioritario para el bienestar de la ciudadanía paraguaya, teniendo en cuenta que toda organización política con buenos exponentes, servirá para la construcción de un país más pluralista y participativo.

El surgimiento de jóvenes capaces, honestos y con coraje, son suficientes para entender que la historia nefasta de un partido, puede reivindicarse con la savia nueva que flota por mentes preocupadas por el bienestar general y no particular. La re-ingeniería de los políticos será el inicio de nuevos tiempos en un país que sigue soñando con una Nación más justa y con iguales oportunidades para los paraguayos, sin que la afiliación o ideología sean excluyentes.

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